
Mapa Nacional de Cobertura de Suelo
5 de febrero de 2024
Inscripción a la 2da edición de la Especialización en Cartografía Temática Aplicada al Análisis Espacial
22 de febrero de 2024Colaboración:
Lic. Camila Cantero y Mgter. Arq. Rocio Segovia
En esta décimo tercera edición de la sección de entrevistas, los invitamos a conocer a una empresa fueguina de tecnología e innovación: PanalSoft, que no solo aborda servicios y productos informáticos y de diseño gráfico, sino que se enfoca en áreas como el turismo, la comunicación social y la biología. Formados en universidades fueguinas, la oficina principal se encuentra en la ciudad de Ushuaia, contando con otra sede en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Desde el 2016 Panal viene trabajando en desarrollos de realidad virtual, realidad aumentada y turismo, y potencia, genera y actualiza procesos y apps para agilizar trámites en organismos públicos.
¿Cómo ha sido su recorrido en Tierra del Fuego desde que se establecieron en la provincia como empresa? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan al trabajar en el campo de la economía del conocimiento en Tierra del Fuego?
Una cosa importante para Panalsoft es el desarrollo local, entonces desde que nos establecimos como empresa, le dimos prioridad a la formación de profesionales en Tierra del Fuego. Yo (Federico Gonzalez), soy el único que no nació en Ushuaia, los demás todos nacieron en TDF, incluyendo a Leonel Viera y Abril Montaldo, que son quienes llevan la dirección ejecutiva de Panal actualmente.
Con Leonel comenzamos a trabajar juntos mientras estábamos estudiando en Ushuaia, en ese momento era la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Hicimos algunos proyectos con los que nos fue muy bien, que nos gustaron mucho, principalmente relacionados al tema de áreas protegidas con Parques Nacionales y también con turismo. Eso fue en 2010, mucho antes de que existiera Panal, pero nos entusiasmó la idea de hacer cosas juntos.
Después los dos empezamos a trabajar en distintos momentos en la Municipalidad de Ushuaia, en el área de informática, hasta que decidí irme a estudiar un Máster en España, en Girona. A inicios de 2016 decidimos fundar Panal formalmente y tener un espacio para trabajar juntos, pensado para un grupo en crecimiento.
En cuanto a los desafíos que enfrentamos para trabajar en temas de economía del conocimiento en la provincia, el primero -y creo que es el más importante- es la falta de recursos humanos calificados. Hay mucha gente entusiasta pero hay pocos profesionales disponibles para trabajar, sobre todo al principio. Panal fue la primera empresa local en desarrollar software de manera formal en TDF. Las demás empresas (principalmente proveedores del Estado) se desarrollaban afuera y ofrecían sus servicios localmente. A lo sumo tenían algunas personas como contacto local.
Estamos hablando de hace 8 años. Todos los profesionales de la informática y principalmente los desarrolladores trabajaban en organismos públicos, entonces para Panal fue un inicio duro, porque teníamos que equiparar nuestros sueldos y capacidades al Estado.
Después otra limitación tiene que ver con la escala de la provincia, de la ciudad, y va más allá de la cantidad de recursos humanos, es la sinergia que hay. Es muy poca gente, entonces siempre es como que las caras son las mismas, y eso de alguna manera atenta con esa falta de diversidad, contra el crecimiento. Si hubiera más comunidad sería más enriquecedor. Nosotros desde Panal siempre tratamos de ser muy amplios y no nos asustamos con pelearnos contra cosas que no conocemos. Pero eso a cambio de menos rentabilidad, porque perdés mucho tiempo para meterte en temas nuevos y complejos.
Me gusta la frase «no te pagan por los errores cuando sos una empresa chica». Cuando vos trabajás en el Estado, tu tiempo y el sueldo va a ser el mismo aunque te equivoques. Cuando tenés una empresa, los clientes no te pagan más porque demoraste más. Entonces ahí hay también una fricción difícil de resolver cuando la comunidad es chica y no tenés especialistas. Hay que considerar que en nuestro trabajo, la mayor parte del tiempo estamos trabajando sobre la innovación. Innovar requiere margen de error.
Y por último, en estos últimos dos años principalmente, el tema de la inflación. Las dificultades desde lo financiero, las distintas monedas, que en principio parece que a los informáticos les conviene, pero ahí hay un doble juego medio raro. No sé, no me cierra mucho cómo se está planteado como política de Estado.
¿Por qué y cómo fueron enfocándose en el paradigma de ciudades inteligentes y los destinos turísticos?
Yo hice el Máster en ciudades inteligentes porque veía una necesidad global que se expresaba también en lo local. Todas las ciudades tienen más o menos los mismos problemas, pero cada una los trata de resolver desde su lugar -y eso está bien.
Por lo tanto trabajar con ciudades inteligentes se fue dando naturalmente. Nosotros teníamos la experiencia con la municipalidad, entonces había un montón de faltantes que entendíamos, que veíamos y que creíamos que por fuera (como una empresa independiente) los podíamos dinamizar y resolver. No solo pensando en Ushuaia, sino que en muchas ciudades veíamos problemas similares, entonces empezamos a proponer cosas que después eran replicables en otros lugares. Y eso fue algo interesante en ese momento.
Respecto a la parte turística, yo había trabajado con ONGs durante mucho tiempo, 10 años y eso me generó muchos vínculos con áreas protegidas, con Parques Nacionales. Antes de vivir en Ushuaia yo hice un primer sistema de lo que es hoy el Sistema de Información de Biodiversidad de Parques para todo el país. Eso también nos permitió después seguir trabajando con Parques, y de hecho hoy Panal sigue trabajando con todos los Parques Nacionales de Argentina.
Pero el turismo y las ciudades inteligentes van de la mano porque hay un montón de creatividad y un montón de oportunidades tecnológicas para desarrollar cosas innovadoras que el turismo permite. Mientras que a veces en las ciudades estamos más enfocados en lo procedural, los trámites, cosas así. El turismo rompe con eso y te permite jugar con otras cosas.
Eso nos dio espacio para desarrollar temas de inteligencia artificial, de realidad virtual, de realidad aumentada, y todo eso con el turismo es mucho más fácil de desarrollar, es como más permeable en ese ámbito. Nuestro trabajo con el InFueTur y con la Secretaría de Turismo de Ushuaia nos permitió hacer muchas cosas hermosas que hoy son servicios que los turistas usan a diario.
Nos podrías compartir algunos casos de proyectos de desarrollo tecnológico y software relacionados con la información geoespacial que la empresa ha desarrollado en los últimos 10 años en la provincia?
Con temas geoespaciales hemos hecho un montón de trabajos con las áreas protegidas de la provincia, vinculados con temas turísticos, tanto con la Secretaría de Ambiente como con el InFueTur. También con la Secretaría de Turismo de la Municipalidad y con Parques Nacionales.
Hemos georreferenciado todas las actividades turísticas, todos los alojamientos, en general toda la oferta turística, y eso después pudimos ofrecerlo en aplicaciones de teléfonos para los turistas o sitios web. Estandarizamos una base de datos compartida para que todos los organismos accedan a información confiable.
Por otra parte, fuera del ámbito turístico, hemos desarrollado todo el sistema de cálculo de tiempos de espera de los autobuses, que también tiene información georreferenciada porque los autobuses nos van proporcionando la ubicación por GPS. Nosotros en tiempo real vamos calculando los tiempos de espera con las demoras posibles y demás.
Hace dos años, más o menos, reformulamos el sistema completamente junto con UISE (Ushuaia Integral Sociedad del Estado). Ese también es otro ejemplo de información geoespacial, dinámica y en tiempo real.
En un momento, hicimos un plan de movilidad en la ciudad que la verdad que fue un trabajo super interesante. Después no se implementó, aunque se tomaron algunas ideas que luego se aplicaron a nivel municipal.
¿La empresa participa activamente en la comunidad tecnológica local? ¿Hay eventos, conferencias o iniciativas que hayan respaldado para fomentar el intercambio de conocimientos en el ámbito geoespacial?
Sí, nosotros estamos trabajando permanentemente con la comunidad, primero porque somos profesores en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y eso implica un compromiso en muchos aspectos. Por otro lado, cada vez que nos invitan a un congreso, a un evento en donde podemos contar una experiencia, explicar un tema técnico, lo que sea, vamos y participamos.
Te cuento un ejemplo que me gustó mucho. Hace un tiempo di una charla técnica invitado por el IGN (Instituto Geográfico Nacional) sobre mapas digitales. Ahí hablé sobre la dificultad de hacer mapas para turistas o para aplicaciones de teléfonos desde un organismo oficial. O sea, nosotros somos una empresa privada, pero un organismo oficial nos contrata y tenemos que hacer una aplicación con un mapita. Y de repente ese mapita no puede ser un mapita, porque como es un organismo oficial el que está lanzando después la aplicación… y Tierra del Fuego tiene una particularidad con los límites geográficos internacionales.
Por un lado, la frontera con Chile, que por ejemplo a la altura del Parque Nacional, dependiendo de la fuente de mapas que utilizás (por ejemplo Google Maps, OpenStreetMaps, Leaflet, Mapbox) todos esos servicios te ofrecen un límite internacional distinto. Medio kilómetro por allá, 500 metros por acá, una cortadita que no es recta y otra que es medio diagonal. Entonces para esa charla yo tomé un ejemplo en el Parque Nacional y como en ese lugar, icónico para nosotros, cuatro mapas distintos te dicen cuatro cosas distintas que te pueden llevar a un conflicto internacional.
Lo mismo ocurre con Malvinas. Quienes desarrollan aplicaciones desde Argentina ven que el mapa dice «Malvinas», pero muchas veces no saben que navegando desde otro país generalmente dice «Falklands». Obviamente se puede forzar a Google Maps para que siempre diga Malvinas, pero si no lo hiciste, no lo hiciste. Entonces a veces los organismos públicos, sin mala intención, publican un mapa que dice Falklands y no porque lo vieron y se equivocaron, simplemente porque no lo vieron, porque un japonés ve Falklands y un argentino ve Malvinas sobre el mismo mapa, sobre la misma aplicación. Entonces si uno quiere demostrar soberanía sobre el nombre Malvinas y de su geografía, lo primero que hay que hacer es asegurarse de que todo el mundo que usa tu aplicación vea Malvinas. Bueno, de todas esas cosas hemos hecho encuentros y explicado y demás.
¿De qué manera ha colaborado la empresa con sectores locales, como gobiernos municipales o áreas provinciales, entidades científico-técnicas o empresas privadas, para abordar necesidades específicas relacionadas con la información geoespacial?
Panal trabaja mucho con organismos públicos, entonces hay una preocupación constante por tener un mismo discurso a nivel geoespacial con todos los mapas que se generan, que muchas veces después son mapas que terminan en una aplicación de un teléfono y no parece ser importante. Pero no dejamos de prestar atención a esos detalles, porque al final estamos representando organismos públicos y si no prestamos atención a esas cosas podemos generar problemas políticos, incluso hasta legales, en el sentido de generar jurisprudencia sobre una aplicación de Argentina que decía que el límite era tal cosa.
También trabajamos con otras provincias como Chubut, Santa Cruz… en El Chaltén, desarrollamos la aplicación oficial de la ciudad, del pueblo. Y ahí está la cordillera, está todo el lío de los hielos continentales. Entonces, también hay otros problemitas que siempre hay que tener en cuenta para desarrollar mapas.
¿Qué tecnologías específicas de desarrollo y software se utilizan para la generación y disponibilización de datos espaciales en los productos y aplicaciones de la empresa? ¿Cómo se han adaptado a las evoluciones tecnológicas en este período?
En términos tecnológicos, en los últimos 15 años los mapas evolucionaron un montón, los servicios son cada vez más amplios, pero los referentes siguen siendo más o menos los mismos. Entonces, si bien cambian algunas tecnologías de cómo se usan y cómo se programan las aplicaciones, el cambio no es tanto a nivel geoespacial, sino que es a nivel de lenguajes de programación. Pero los servicios principalmente son Google Maps, Mapbox, Leaflet, OpenStreetMaps.
Dependiendo del proyecto conviene utilizar un servicio u otro. No hay uno mejor o peor. La diferencia está en la posibilidad de personalización, en el tipo de capas disponibles.
Pero -hablando en términos técnicos- internet no es lo mismo que escritorio, porque una imagen grande georreferenciada, como un TIFF de los que han usado históricamente los que hacen mapas en escritorio, eso en la web es imposible de practicar porque un solo archivo que ocupa tanto espacio es muy difícil de manejar. Imaginate cuánto tardaría en visualizarse el mapa. Entonces lo que se hace es generar cuadraditos a diferentes escalas, básicamente son como 18 escalas que se usan, y cada cuadradito representa un pedacito de mapa que uno al lado del otro van generando un mosaico y se vaya visualizando mucho más rápido. Este tipo de situaciones son importantes considerarlas cuando se van a desarrollar mapas offline, para senderos y grandes áreas donde no hay cobertura de internet.
¿Qué impacto social y económico esperan lograr a través de sus proyectos en Tierra del Fuego?
La verdad que no lo pensamos en esos términos, hacemos las cosas que nos gustan, funcionan y la gente las usa.
¿Cuáles considera que son los principales desafíos en la generación, análisis y publicación de información geoespacial para su área de especialización en Tierra del Fuego?
En términos formales hay algunas cuestiones que hacen falta estandarizar. Hay mapas muy distintos dependiendo de quién los hizo. Pero principalmente en Tierra del Fuego creo que el mayor problema tiene que ver con la poca conectividad fuera de las ciudades. Los que hacen mapas piensan desde su oficina, pero el futuro de TDF está en el turismo (no en la economía del conocimiento, tenía que decirlo) y el turismo en TDF es sobre ambientes naturales que no tienen conectividad.
Falta un servicio estandarizado de capas oficiales que se pueda integrar a las distintas plataformas de mapas. Un servicio que permita generar tiles (mosaicos) para usar el mapa offline.
También hay que considerar el turismo internacional, que es el que más tracciona en Ushuaia. En Europa el roaming se comparte en toda Europa, entonces una persona que vive en Italia y viaja a Alemania sigue teniendo internet aunque se cambie de país. Entonces cuando van turistas de otros países europeos, estadounidenses, chinos a Ushuaia, no tienen internet… y si los mapas no funcionan sin internet, entonces esas aplicaciones no les sirven. Pero lo más importante es la falta de conectividad fuera de las ciudades y eso no se va a resolver en el corto plazo porque no hay densidad de población.
Según su opinión ¿Considera que es valiosa la democratización y accesibilidad de la información geoespacial? ¿Qué contribuciones puede aportar a la ciudadanía y a las empresas del sector que representa? ¿Y a la construcción de políticas públicas orientadas a sus temas de interés?
Sí a todo. Siempre hemos trabajado esforzándonos mucho para desarrollar buenos servicios porque entendemos su importancia.
Pero hablando de Políticas Públicas, lo que pasa es que en Tierra del Fuego es que no hay un desarrollo de escala con economía del conocimiento. Si bien se fueron instalando algunas empresas más, todavía la comunidad es muy chica. Hubo un crecimiento en la cantidad de técnicos, pero no de ingenieros ni especialistas. El problema es que no alcanza con el crecimiento orgánico (los 2 profesionales al año que se reciben en la Universidad). Para crear un hub tecnológico regional sin masa crítica desde lo poblacional, la única forma es llevando cientos de profesionales experimentados en un corto plazo -y eso no está ocurriendo con la instalación de nuevas empresas.
Pero después hay otro problema que es de carácter nacional. Se espera que Argentina genere recursos a partir de la exportación de servicios. Eso está bien, pero el problema es que estamos generando servicios descuidando nuestras necesidades.
Entonces, ¿Cuál es el problema? Hagamos una analogía. Si uno, a nivel país, produce vacas y exporta carne, mientras los argentinos tengan carne para comer el sistema cierra. Pero si toda la exportación se va afuera porque el precio internacional es mejor, entonces las proteínas necesarias para que crezcan los argentinos están en otro lugar. De alguna manera nosotros estamos haciendo lo mismo con la economía del conocimiento.
Si tuviéramos un excedente de profesionales que nos permite generar software y exportarlo para que entren divisas a Argentina, sería fantástico. Pero si no tenemos ese excedente y los pocos profesionales que tenemos los estamos poniendo al servicio de países más ricos, lo que conseguimos es que esos países se desarrollen más rápido gracias a nuestros profesionales. Y eso, como política de Estado, no me parece que sea la opción correcta.
Obviamente las empresas van a tratar de ganar lo mayor posible. Entonces si el negocio es exportar, dejamos de venderle a los locales y exportamos. Visto desde la economía individual es una gran noticia. Visto como política de Estado, es un problema.
Por eso desde Panal siempre hemos tratado de ser muy respetuosos con las necesidades locales y es por eso que si bien hacemos desarrollos para afuera, siempre tratamos de producir tecnología para la comunidad local, para desarrollar en Tierra del Fuego capacidades que de otra forma, nadie las desarrolla.
Dicho de otro modo: si Panal se dedica exclusivamente a venderle software a otros países, nadie va a desarrollar la aplicación que usa el turista cuando llega a Ushuaia. O la desarrolla uno que está aprendiendo (porque cuando sepa va a querer exportar) y de alguna manera termina haciendo que Ushuaia, en términos turísticos, por esa aplicación se venda peor. Entonces es contraproducente.
Yo creo que la clave está en el desarrollo local. Pensar en Tierra del Fuego como un destino que exporta servicios turísticos y que desarrolla tecnología local para acelerar la calidad del destino. Luego esa tecnología también es exportable, pero respetando ese orden. En vez de pelear con Uber o Airbnb, deberíamos pensar qué podemos hacer para crear el próximo servicio global que inicie desde Ushuaia.
¿Querés conocer más del trabajo de PanalSoft?
Sitio web: https://panalsoft.com/
Contacto:
Deloqui 555, primer piso
Ushuaia, Tierra del Fuego
Patagonia, Argentina
+54 9 2901 476919